| 30 años sin Belén María... Eternamente Agradecidos. |
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Se suele decir que hay que saber de donde venimos, para saber quienes somos. Una parte de nuestra historia quedo enmarcada en el verano de 1980. La mañana del 24 de julio de 1980, en la asamblea de patio, se decidió continuar con las movilizaciones en la rotonda conocida en aquella época como la Paellera. Con 16 años y cuatro días Belén María Sánchez Ojeda se manifestaba pacíficamente junto a otros jóvenes a la entrada del puerto en apoyo a la huelga que hacían sus padres contra la privatización de los puertos y en defensa de los puestos de trabajo. De repente, un coche irrumpe en la manifestación incitado por la guardia civil y enviste a los jóvenes; cuatro saltaron por los aires, Belén maría queda atrapada bajo las ruedas y fue arrastrada durante 150 metros. La indignación se desata, aparecen los portuarios y la guardia civil arremete contra ellos con botes de humo y pelotas de goma, una de ellas impacta en un portuario, ocasionándole la perdida de un ojo. Belén María fallece esa misma noche. Al día siguiente, el 25 de julio de 1980, la capilla ardiente se instala el edificio de la OTP, el féretro fue cubierto por la bandera canaria con las siete estrellas verdes, 30 mil personas acudieron a al sepelio y en todos los puertos españoles se convocaron paros generales en señal de luto. Tras el funeral se desplazaron 6000 personas al muelle y por decisión popular la plaza recibio el nombre de Belén María donde cada año es homenajeada. El terrible acontecimiento provocó que tres mil quinientos trabajadores se encerrasen en el edificio de la OTP conmocionados por el acontecimiento hasta que el Puerto fue abandonado por esquiroles, policías y estibadores y comenzó la negociación con las patronales portuarias. Pasaron más de dos años para que esta situación de tensión culminase con la creación de un Acuerdo Marco presentado por la Coordinadora Estatal de Estibadores Portuarios, que iniciaba la primera etapa de cierta regularización del sector. Hoy se cumplen 30 años de la muerte de belén maría, ella creía en la lucha obrera y defendía junto a su padre, junto a otros estibadores, junto a otros hijos, esposas y familiares de estibadores el derecho a la huelga, el derecho a defender su sustento de vida. Hoy todos nosotros somo herederos de ese espíritu de lucha, de ese creer que las cosas pueden cambiar, y como dignos herederos debemos mantener vivo aquello en lo que Belén María creía y aquello por lo que Belén María lucho.
ALAMBRADA (Belén María ha caído)Derribada y arrastrada sobre las oscuras pamelas del asfalto, El Talón de Hierro no va a sacar nada con tu muerte. (Por Teodoro Santana, en honor a Belén María)
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